Dime qué compras y te diré quién eres: Publicidad basada en el comportamiento

Imagen del artículo de crisnebot

Eso es lo que deben pensar Visa Inc. y MasterCard Inc., ya que están planeando muy seriamente utilizar lo que saben de nosotros a raíz de las compras que efectuamos con sus tarjetas de pago para que recibamos publicidad online ajustada a nuestro perfil (Wall Street Journal 25/10/11). De este modo, nuestros hábitos y preferencias de consumo en el mundo real servirán para crear una imagen de nosotros como objetivo de la publicidad de terceras empresas a las que simplemente venderían el acceso a su colosal base de datos.

Esta es una muestra más de la radical disparidad que existe en la consideración del concepto de privacidad a un lado y otro del Atlántico. Por ejemplo, incorporarse a la reciente estrella de la constelación de las redes sociales, Google +, supone aceptar que Google puede utilizar mis datos para personalizar el contenido y los anuncios en sitios que no sean de Google. Y en este caso, la política de la empresa americana tiene traducción al refranero español;  “como las lentejas, si quieres  las tomas o si no las dejas”.

Otra evidencia del enfrentamiento entre ambas interpretaciones de la privacidad es el litigio que actualmente mantienen Google y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) debido a la negativa de la firma estadounidense a retirar de su buscador cierto contenido.Buscadores como Yahoo! atienden los mandatos de la agencia y bloquean los enlaces. Google se niega a cumplir nuestras resoluciones y las impugna ante los tribunales”, señaló José Luis Rodríguez Álvarez, director de la Agencia Española de Protección de Datos, durante su participación en la 33ª Conferencia Internacional de Autoridades de Protección de Datos y Privacidad celebrada la semana pasada en Méjico.

Dado que casi todos nosotros llevamos en la cartera al menos una tarjeta de las entidades citadas, ¿es cierto que somos lo que compramos?, ¿es posible que en la vieja Europa se hagan realidad los audaces planes de Visa y Mastercard? ¿Estamos indefensos ante la posibilidad de que nuestros hábitos de consumo sean utilizados por empresas con las que no tenemos relación para hostigarnos con su propaganda a medida?

La respuesta ha de ser negativa. Debemos recordar que en nuestro país, cualquier envío de comunicaciones comerciales o publicitarias deberá respetar lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (art. 30), en el  Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo (Cap. III) y  en la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (Cap. III Tít. III). Estas mismas disposiciones constituyen nuestra protección como usuarios de Internet y posibles objetivos de publicidad no siempre deseada.

Además, cumpliendo con el compromiso adquirido precisamente con las Autoridades Europeas de Protección de Datos, el Interactive Advertising Bureau Europe (IAB), asociación que representa al sector de la publicidad digital en Europa, publicó el pasado mes de abril su Código de autorregulación para la publicidad online basada en el comportamiento (Online Behavioural Advertising, OBA, www.iabeurope.eu). Este Código establece un conjunto de buenas prácticas encaminadas a dotar de transparencia al sector y, lo que es más importante, a facilitar el control por parte de los consumidores.

Especialmente interesante es la creación de una web específica en la que el usuario puede informarse sobre qué es la publicidad basada en comportamiento y darse de baja en los sistemas publicitarios que la utilizan: www.youronlinechoices.com/es/

Sin embargo,  la efectividad de este compromiso tiene algunos límites. El primero es que tiene el valor de un “pacto entre caballeros”, ya que sólo es vinculante para las empresas adheridas a este Código.  El segundo es que el plazo límite para su implantación en las empresas vinculadas será junio del 2012. Confiemos en que, además de buenas prácticas, tengan buena fe.

 

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