Los demás que traigan datos

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Dicen que Barry Beracha, que fue CEO (primer ejecutivo) de Sara Lee hasta su retiro y es ahora consejero de Pepsi y Hertz, tiene en su despacho un cartel que pone: “In God we trust; all the rest bring data”. O sea, si tenemos que confiar en alguien, confiemos en Dios, pero que todos los demás traigan datos si quieren merecer nuestra confianza. Me parece genial.

Las predicciones de Gartner y IDC para 2012 (que examinábamos aquí y aquí hace poco), apuntaban tanto la afluencia del diluvio de datos (los big data) como nuevo activo estratégico para la competitividad y la innovación cuanto las dificultades de las empresas para capturar sus beneficios.

Francesc Noguera, Vicegerente de Tecnologías de la Información de la UOC, me pasa el informe extenso de Gartner sobre este tema (“Predicts 2012: Information Infrastructure and Big Data”, www.gartner.com) que destaca las dificultades más tecnológicas: falta de calidad y consistencia de los datos entre las bases de datos y las aplicaciones de gestión, falta de arquitecturas e infraestructuras funcionales y técnicas, dificultades para integrar datos no estructurados y de fuentes externas (como las redes sociales y la “Internet de las cosas”), estrategias e implantaciones pobres de datawarehouse corporativo, bajo desarrollo de la función de “gobierno de la información” dentro de las empresas, problemas de rendimiento…

Sin embargo, el informe del McKinsey Global Institute del año pasado, “Big Data: The next frontier for innovation, competition and productivity”, que es gratuito y excelente, sin menoscabar las dificultades técnicas, iba un poco más allá e identifica otras causas más organizativas, empresariales y gerenciales del fracaso: disponibilidad y facilidad para capturar los datos, intensidad de la inversión y el uso de las TIC en la empresa o el sector, la falta de talento y recursos para la gestión de la información, así como la existencia o no de una cultura de empresa orientada a tomar decisiones basadas en los datos (“a data-driven mind-set”).

El estudio de McKinsey predice las ganancias potenciales de productividad pero también las dificultades para la realización de beneficios en diferentes países y sectores. Llama la atención el diferencial negativo del sector público europeo (en particular, por la falta de cultura de empresa orientada a los datos (1)) o de la educación en cualquier parte (por todas las razones juntas). En cambio, los sectores mejor preparados son aparentemente los negocios intensivos en el uso de la información y la tecnología (como era de esperar), los servicios financieros, las utilities y la sanidad (aunque preocupa aquí la baja inversión relativa en IT).

Lo más llamativo, por su defecto y por la oportunidad profesional y de negocio que supone, es la necesidad mundial de lo que a mí me gusta llamar “gente con pasión por los datos”, talento analítico de base y directivos como Barry Beracha. Según el estudio de McKinsey, sólo en Estados Unidos faltarán entre 140.000 y 190.000 analistas de datos hasta el 2018 y 1,5 millones de directivos formados en saber hacer las buenas preguntas y tomar las buenas decisiones. Faltará también talento externo especializado, como compañías capaces de ofrecer ese servicio de “inteligencia” o productos sencillos de usar y más baratos.

He hablado estos días con algunos directivos del sector financiero para ver qué es lo que están haciendo. Algunos contratan becarios de matemáticas o de física o de informática y los ponen a “jugar” por un tiempo con los usuarios, vaciando masas de datos en aplicaciones Access y tablas dinámicas de Excel. No me parece mal.

La oportunidad es inmensa. También para la educación. En la UOC, hay una oferta amplia y ya madura de programas Master y de especialización en Inteligencia de Negocio (2), que ahora se ampliará, dirigida tanto al público de “negocio” como al auditorio más “técnico”. Su director es Jordi Conesa. Y un libro de referencia, el de nuestro colaborador y “gurú” Josep Curto, con la colaboración del propio Jordi (3).

Notas:

1. Un estudio del Foro Económico Mundial, al que hacíamos referencia aquí hace poco, destacaba el papel de los gobiernos como catalizadores y facilitadores del cambio, aunque lo veo complicado si fallan en su propia casa.
2. Lo que estamos llamando “big data” es sólo una parte de los conceptos, herramientas y prácticas del espacio de la Inteligencia de Negocio (o Business Intelligence), probablemente su versión, como dice Gartner, más “extrema” (“extreme Information Management”). Para conocer la oferta de la UOC sobre Business Intelligence, podeis pinchar en este enlace: http://www.uoc.edu/posgrado/matricula_abierta/web/informatica_multimedia_telecomunicacion/embusiness_intelligenceem/
3. Conesa J. y Curto J. (2010) Introducción al Business Intelligence (Editorial UOC). Otra lectura muy recomendable es el libro de Davenport T. y Harris J. (2007), Competing on Analytics (Harvard Business School Publishing), del cual hay una traducción castellana en editorial Profit.

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